HOMENAJEADO

 

Josefina de Ávila Cervantes

SEMBLANZA

Por: Dr. Francisco González Gaxiola

Josefina de Ávila Cervantes, sonorense por adopción, maestra por devoción y profesión marcó un hito en la cultura, la literatura y su enseñanza, en la Universidad de Sonora y en el noroeste de México.  Después de forjar en San Luis Potosí su espíritu crítico, iconoclasta, no conformista, se incorporó a su labor cultural regional a finales de los sesenta en la Escuela de Altos Estudios.   Y convirtió el desierto inhóspito e ignorante en fértil campo cultivado de Sonora.  Fue maestra de maestros, maestros que enseñaron en el ágora, la escuela, la universidad, maestros que enseñaron en sus casas y en la palestra, a las multitudes ávidas de conocimientos, a obreros, secretarias, campesinos y estudiantes.

Difundió pródigamente su persona y su afán por hacer de la literatura una disciplina que se alejara del conocimiento especializado y pedante.  “La littèrature c’est moi”, parecía gritar con acciones, con letras, con aspavientos, con símbolos incluso.  Misioneros que comprendieron su mensaje lo incorporaron a sus vidas y lo multiplicaron por la amplia y variada geografía sonorense: las fronteras misceláneas, el litoral incansable, la alta montaña y el cielo azul, los verdes valles y los páramos desiertos.  Otras latitudes nacionales tienen sus propias Josefinas. Estudiosos que interpretaron su mensaje supieron que la más excelsa de las disciplinas es aquella que confluye entre filosofía, poesía y vida, ésa que nos legaron Lucrecio, Dante, Fausto, Raskolnikof, Borges, Sor Juana, Pedro Páramo.  La profesora de Ávila llevó a la calle, a la sociedad, a la política, su conocimiento sencillo aprendido de Sócrates, Platón, Aristóteles, los idealistas revolucionarios, y lo filtró por convicción en los oídos, la vista y la acción de tanto ser humano soñador y visionario que hasta ahora sigue las huellas de la maestra, ciudadanos que humildes la acreditan o que ingratos se esmeran por olvidar LA.

Los contrafuertes de Altos Estudios se forjaron con el trueno de su voz, la que apuntaló el génesis de la docencia, la investigación y la difusión de la cultura, con energía prometeica, incansable, tenaz, y la fe inquebrantable de la abanderada.

“En el mundo académico, la memorización de textos no es conocimiento sino la sabia ignorancia de los tontos”.  Josefina de Ávila Cervantes.